Se trabaja en Mantua por un tabaco de calidad
A Mantua, aparte de lo histórico, también lo distingue el tabaco, unas veces con altas y otras con bajas, pero con una calidad que nace desde sus suelos, el clima soplado por el Golfo y las manos callosas que lo acarician con mucha experiencia y leyendas.
12 de febrero de 2020 - Tomado de Guerrillero
Categoría: Economía
A Mantua, aparte de lo histórico, también lo distingue el tabaco, unas veces con altas y otras con bajas, pero con una calidad que nace desde sus suelos, el clima soplado por el Golfo y las manos callosas que lo acarician con mucha experiencia y leyendas.
En Pinar del Río hay varios centros de procesamiento de tabaco para la exportación, que incluye al macizo tabacalero, pero a Mantua, bien lejos en occidente, le faltaba y el que se construye está en los toques finales.
El local está en la etapa de puesta en marcha y ya las hojas aromatizan el ambiente.
Es una construcción gigante, fuera del poblado, en un lugar llamado El Sitio, donde en una plática en «pandilla» –dicho de la mejor manera– cuatro personas explicaron cuánto hay que hacerle a una hoja para que no se pierda el prestigio del tabaco cubano.
Los encargados de ofrecer la información fueron Leonardo Pertierra Valdés, director de la UEB; José Manuel Díaz Castro, técnico económico; Conrado Febles Valdés, técnico en Recursos Humanos y Ernesto Pertierra Piñero, jefe de la brigada, con seis décadas vividas en el sector y que a los 16 años metió la mano en los surcos, luego trabajó en las escogidas y ahora controla a todos y conoce desde el origen de la hoja hasta la yagua que se usa en el tercio (tercio se le llama al tabaco embalado en yaguas de palma real y que tiene excepcionalidad para esa función y lo hace más cubano).

La Empresa de Acopio y Beneficio del territorio tiene que estar satisfecha, porque cuentan con una tremenda obra para recibir de 11 escogidas el tabaco negro de sol en palo, de los tipos 18 AP (materia para relleno), PL (principal ligero) y PC (principal calidad) según los caracterizan.
Esta industria manufacturera somete las hojas a un largo y meticuloso proceso que conjuga la experiencia y los instrumentos tecnológicos, quiere decir que lo ponen en reposo al menos 45 días y cuando la temperatura alcanza los 50/55 grados Celsius se retira para que descienda a los 36 grados... y aunque eso se hace con termómetros, ellos están convencidos de que las manos de sus «viejos» dicen tanto como los aparatos. En resumen, sus 24 trabajadores son de los que más saben de tabaco por la zona.
Además, en esto rige la exigencia: los cosecheros mantuanos están obligados a entregar un producto de alta calidad, porque no hay dudas de que lo que va para el exterior tiene que ser lo mejor.
La capacidad de producción para los estimados de este año es de 454 toneladas y eso significaría en valores unos cuatro millones de dólares, por eso bien se justifica haber invertido los 300 000 que va costando la obra.
Mantua está insertada en la dignificación tabacalera, como lo nombra Tabacuba, y no solo se trata de buscar y exportar buen producto, sino también de devolver confort a sus industrias y talleres, más una mejoría notable de las condiciones de vida y trabajo de sus mujeres y hombres del sector.

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