Celina González: la reina de la música campesina cubana
La Reina del Punto Cubano, junto al guitarrista Reutilio Domínguez, formaron el sobresaliente dúo de música campesina “Celina y Reutilio”, que incursionó y cultivó exitosamente la décima de nuestros campos, paseándola por escenarios de todo el país y el extranjero.
16 de marzo de 2021 - Cira Peraza
Categoría: Culturales
Celina González nació el 16 de marzo de 1929 en Jovellanos, Matanzas, y desde su niñez estuvo vinculada a la música pues su padre y hermanos cantaban en saraos familiares. Allí, la niña aprendió la base melódica y rítmica del canto guajiro, y de su madre la devoción por las religiones criollas y africanas.
La familia se mudó para Santiago de Cuba. En 1947 conoce al guitarrista Reutilio Domínguez con quien comparte su carrera musical y su vida.
El autor de conocidos sones, Antonio Fernández, más conocido como Ñico Saquito, los trae y presenta en La Habana a la Radio Cadena Suarito donde debutan con el número A Santa Bárbara o Que viva Shangó, un rotundo éxito que les abrió las puertas sonoras de la capital. La canción se convirtió en la insignia del dúo.
En esta composición fusionaron la música campesina y la afro; unieron la décima prehispánica y aunque el estilo del punto guajiro se mantiene, pero la letra se refiere a temas del patrimonio cultural del continente negro, una novedad para las agrupaciones de su época.
Otro aspecto que caracterizó al dúo fue la unión de la potente y singular voz de Celina con el sonido que Reutilio lograba, al tocar su guitarra con una particular y desarrollada técnica, pulsando la prima y bordoneando al mismo tiempo, de manera que el dúo sonaba como un trío.
En poco tiempo, sus números se difundieron por las principales emisoras de radio y por varios países de la cuenca del Caribe, Venezuela, Colombia y República Dominicana.
Sus composiciones Yo soy el punto cubano y A Santa Bárbara recorren varias naciones de América Latina.
A su experiencia, que les permitía hacer una música de inspiración popular, unieron las lecturas de poetas como Nicolás Guillén, Raúl Ferrer, el Indio Naborí, lo que les ayudó a ampliar su repertorio cultural. El público apreciaba la combinación de décimas y cuartetas de la canción campesina con los temas dedicados a la religiosidad popular.
Durante la década del 50 ganaron prestigio y se popularizaron sus letras. Actuaron en Nueva York, junto a Benny Moré. Aparecieron en películas cubanas y eran figuras frecuentes en los grandes cabarets habaneros y en programas de la televisión.
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